Valentino Rossi insiste en este primer test de 2007 en el circuito de Sepang en que ha iniciado su cruzada particular para reconquistar el trono de MotoGP. Mientras Yamaha Factory sigue buscando un patrocinador principal que sustituya urgentemente el color amarillo cortesía de la tabaquera Camel, el carenado negro de su M1 800 está libre a lo que dicta su inagotable imaginación. En el anterior test de MotoGP en Jerez, último del 2006, desveló su última ocurrencia, que ha repetido ahora en Sepang.
La mítica espada Excalibur que el rey Arturo extrayera de la roca para conquistar el trono de Inglaterra, según cuenta la milenaria leyenda, ahora corta transversalmente su mítico 46 amarillo y en la empuñadura deja ver los tres diapasones de la marca japonesa de Iwata. No sólo aparece en el frontal de su Yamaha, sino que ahora ha trasladado la idea a su casco, donde se asocia a su imaginario habitual, el sol y la luna y la tribu de los chihuahua, como se denominan a sí mismos sus colegas más íntimos.
La 'desgracia' de Cheste, donde le bastaba quedar inmediatamente por detrás del estadounidense entre múltiples combinaciones favorables para ser campeón del mundo de MotoGP por sexta vez consecutiva, impidió la puesta de escena de la coronación de Valentino Rossi como caballero de la mesa redonda por parte de su fan club. Así que mientras la urgente búsqueda de un patrocinador siga siendo eso, un deseo o una idea, Rossi sigue fiel a su sentido del espectáculo.
“No estoy preocupado por el tema de la falta de sponsor”, decía Rossi. “Siempre tendremos a la pollería Osvaldo para ayudarnos (otro de sus celebrados gags de antaño). No, en serio, a mí no me desagradaría correr con los colores de Yamaha, aunque ellos son los que deben decidir”
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