Jorge Lorenzo consiguió en la temporada 2006 de 250 cc acallar todas las críticas que hacían referencia a su inmadurez e indisciplina con un triunfo serio y trabajado a lo largo de todo el año.
El mallorquín no lo tuvo tan fácil como Álvaro Bautista en la categoría menos, pero tampoco tan difícil como Nicky Hayden para suceder en el trono a Valentino Rossi. Lorenzo lideró la clasificación del cuarto de litro de principio a fin a pesar de los intentos del italiano Andrea Dovizioso por complicar su tarea.
El piloto del equipo Fortuna Aprilia ganó las dos primeras carreras del año, en España y en Qatar, y tomó ventaja a la cabeza del Mundial. Lorenzo pensó que estaba todo decidido con 15 Grandes Premios por disputar y ese error le costó no puntuar en Turquía. En China consiguió recuperarse relativamente con un quinto puesto en una carrera apretadísima que ganó su compañero Héctor Barberá.
En la quinta prueba del año, en Francia, el joven piloto volvió a quedarse fuera de carrera y esta situación provocó un enfrentamiento directo entre su equipo y su padre que acabó con su progenitor al margen del equipo. La arriesgada decisión del equipo, a priori difícil e incomprensible, sirvió de revulsivo al siempre rebelde Jorge Lorenzo.
Una serie ininterrumpida de nueves podios, con seis triunfos entre ellos, le sirvieron al nuevo Campeón del Mundo para &lsquoasegurarse' casi definitivamente el título. En Portugal y Valencia, Lorenzo pudo dosificar su ventaja con respecto a Dovizioso y demostró una madurez y una sangre fría que muy pocos podrían haber previsto.
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